sábado, 16 de julio de 2011

Ayer acabó mi infancia.

Se abre el telón y aparece... un agradecimiento.
Había vivido algo así siete veces antes, el destino me quiso regalar una octava. Estaba a punto de disfrutar de dos de las cosas que más me gustan del mundo: el cine, por un lado, y Harry Potter por otro. Juntos. Unidos. Esperaba disfrutar y disfruté.
Hace diez años (cuando yo tenía nueve, ahí es nada) fui al cine por primera vez, sin saber muy bien lo que iba a ver... Tardé un poco en coger uno de sus libros, pero no tarde nada en engancharme.
Durante estos diez años he releído los libros, revisionado las películas, comprado merchandasing, ganado merchandasing... He disfrutado. Mucho. Muchísimo. Harry Potter fue mi infancia, fue mi adolescencia...
Soy consciente del nivel de frikismo de esta entrada, pero es la mejor manera que tengo de recomendaros la saga, los libros o las películas... lo que más encaje con vosotros.
Si os hace disfrutar y soñar la mitad que a mi me doy por satisfecho. Gracias a quien corresponda y de nada a los que sigáis mi consejo.

3 comentarios:

Marta Arjona dijo...

De frikismo nada Fran! Es realmente admirable ver como hay aún gente que realmente vive una película o, en este caso, una saga! En mi caso me enganché primero a los libros y luego llegaron las pelis...aunque nunca he sido una forofa reconozco que las historias enganchan.

TAQUI dijo...

Pues yo ya lo siento... No me he leído ningun libro, ni he visto ninguna de las pelis y reconozco que no me llaman mucho la atención, pero solo con la ilusión con la que hablas (en este caso escribes), dan ganas eh??

Un besazo!!

Sandra. dijo...

me encanto la ultima peliculaa!!